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Mad Men: El sueño de los sesenta se terminó

Germán Morales
Escrito por Germán Morales

Angustia de fin de ciclo

SPOILER ALERT: El texto revela detalles del final de la serie y de la trama del último episodio.

¿Qué más se puede agregar del final de Mad Men(AMC)? Demasiado se dijo y se especuló con el destino final de una serie que marcó los últimos 8 años de la televisión mundial. Lo cierto es que estuvo a la altura de lo que los fanáticos esperábamos, se mantuvo fiel a su estilo y no propuso algo diferente que no corresponde a la serie, Don/Dick (Jon Hamm) siguió huyendo de su vida buscando nuevos rumbos, pero esa búsqueda esta vez fue un poco más allá.

Si bien es cierto que Don siempre fue una persona infeliz e inconforme a pesar de lograr todo lo que se propuso, en esta temporada se encontró con múltiples confrontaciones que profundizaron ese estado negativo natural de su ser. Fue rechazado por Diana, el acuerdo con McCann fue una trampa en la que nunca deseó caer, Megan (Jessica Paré) lo destrozó en el divorcio, tuvo un fuerte cruce con su hija en algún momento por un intento de seducción involuntario hacia sus amigas, hasta Stephanie no quiso su ayuda. Todo eso junto, fue una pendiente depresiva que lo llevó a replantearse muchos aspectos de su vida.

Don pudo desahogar parte de sus penas en dos momentos, primero en la reunión de veteranos en la que confesó parte de su realidad, un momento de debilidad en la que fue comprendido, aunque luego haya sido víctima del joven estafador. Sin embargo, el momento clave fue en el campamento hippie de California, la expresión final. No creo que Don comparta ese sentimiento o sienta el mismo rechazo de parte de su entorno, se trata de una ligera identificación, el desapego con la emoción humana que lo rodea, la desconexión con su ambiente. El drama postmoderno del oficinista, una angustia de época.


«He estado viendo a mi vida. Está justo allí. Sigo escarbando, tratando de entrar en ella. Pero no puedo.» 

Eso fue el motivo y el bálsamo que encontró en la búsqueda introspectiva “por el camino”, huir una vez más de su vida para reencontrarse consigo mismo. No es casual que en estos capítulos haya vuelto al primer plano la sufrida vida de “Dick”, la verdadera identidad de Don. La eterna búsqueda de la felicidad por parte del protagonista fue la regla de la serie y, al tratarse de la temporada final y la necesidad de esperar un desenlace, lo más lógico que se podría esperar sería algo que le diera un cierre definitivo. Sin embargo, la elección fue otra, fue mantenerse por el mismo camino, sin brindar una respuesta definitiva.

Por eso el final fue tan ambiguo, porque esa meditación nos indica que Don encontró una nueva felicidad en la espiritualidad hippie y el new age, pero el comercial de Coca Cola y el futuro yuppie de esos viejos hippies dan a entender otra cosa.

El final no es ambiguo solamente para Don, de alguna forma todos los personajes se encuentran con su vida en movimiento, con nuevos proyectos, pero ninguno de ellos garantiza la felicidad definitiva para sus protagonistas. Quizás excepto en Joan, que finalmente logra dar un paso adelante y montar un proyecto más allá de la publicidad, ejerciendo en la vanguardia el liderazgo que siempre llevó desde la sombra. Todo un mensaje, pensando que fue la que más sufrió el acoso de parte de los hombres en la serie.

Mad Men siempre dejo pequeñas referencias de la década de los sesenta casi al pasar, sin dramatizarlas demasiado, sin centrarse en ellas. El eje principal fue la vida de sus protagonistas, no los eventos fundamentales que marcaron la década. En estos últimos capítulos se dejan ver ciertos guiños que la década del sesenta se está terminando y que comienza una nueva era; la cocaína se popularizó en los setenta en los Estados Unidos, el rol de la mujer en la sociedad ya está dando un paso más profundo, al liderar empresas de forma autónoma, el cáncer se convierte poco a poco en una preocupación más seria. Todo esto fue ocurriendo de alguna forma en los últimos capítulos.

Pero el reflejo más fuerte del final de la serie es la disolución de la agencia de publicidad y de qué manera muchos de los protagonistas se fueron abriendo de la fusión con Mc Cann. El espíritu de reencuentro, de nostalgia y de felicidad por ver (o hablar) con una persona que ya no forma parte de la cotidianeidad, eso se vio entre Ken y Joan, Joan y Peggy o el mensaje de aliento y despedida entre Peggy y Pete. Ese es el cierre emotivo y real para afirmar que no puede seguir la serie.

Todos estos condimentos fueron los que le dieron a Mad Men un final tan significativo, que no decepcionó a nadie. Ni hablar de esos detalles, como las llamadas de Don con sus tres mujeres, o que la última imagen de Betty no haya sido adentro de un ataúd, sino con su típica pose: fumando dentro de la cocina – aunque realmente fue triste e irónico que una vez que dio el paso de estudiar y dejar la cocina, le llegó la noticia del cáncer.

En definitiva, si Don hizo o no el comercial de Coca-Cola, da igual ver el vaso medio lleno o medio vacío, pero está claro que la gente nunca cambia.

Por Germán Morales

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Acerca del autor

Germán Morales

Germán Morales

Lic. en Comunicación Social (UBA). Creador y redactor de Proyector Fantasma. Responsable de la sección SERIES.