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BAFICI 2014: Apertura y crítica de The Congress (2013) de Ari Folman

Marianela Santillan
Escrito por Marianela Santillan

Con la proyección gratuita de The Congress en el anfiteatro del Parque Centenario abarrotado por 1.600 personas (foto) arrancó el miércoles por la noche la 16ª edición del festival internacional de Cine Independiente. También hubo un cóctel y una exhibición del film de Ari Folman para invitados en Recoleta. 

A continuación, nuestra crítica de THE CONGRESS:

FICHA TÉCNICA DE LA PELICULA

Título original: The Congress

Año: 2013

Duración:120 min.

País: Israel

Director: Ari Folman

Guión: Ari Folman (Novela: Stanislaw Lem)

Reparto: Robin Wright, Harvey Keitel, Danny Huston, Paul Giamatti, Frances Fisher,Kodi Smit-McPhee, Michael Landes, Sami Gayle, Matthew Wolf

Estética de la Decadencia

«The Congress» inicia con un primer plano de la actriz Robin Wright (House of Cards, Forrest Gump, etc) , y continúa con un travelling hacia atrás en el que vamos alejándonos de su rostro. Ese comienzo no es para pasar por alto, ya que allí se plantea el eje central del film: ¿Por cuanto tiempo es » útil» un actor ante la mirada del otro, antes de alejarse y desvanecerse tanto en el mundo de la fama como en un ámbito personal? Allí surge el planteamiento innovador del film: los dueños de Miramount Pictures le ofrecen a la bella Robin (que se interpreta a sí misma) la opción de inmortalidad a través de un escaneo virtual de sus facciones, sus expresiones y movimientos que le permitirá jamás volver a actuar, pero a la vez ser la protagonista virtual de cientos de films, mientras ella «disfruta» su vida privada.

El precio, para los actores, es desaparecer, retirarse de la vida pública, a cambio de la inmortalidad, y de la promesa de juventud. El film se maneja de esta manera durante los primeros 40-45 minutos, cuando vemos a una Wright atravesada por sus problemáticas familiares (un hijo menor con sordera y ceguera crecientes), una carrera que dejo ser exitosa hace más de una década y una seguidilla de malas elecciones amorosas. Su actuación es potente y desgarradora alcanzando su punto máximo en el momento de la «clonación» y captura de movimientos cuando su agente Al, recurre al pasado para generarle lágrimas, llanto y emoción.

robin

La primera mitad de la película es en imagen real, pero luego vemos veinte años después a Wright asistiendo a un congreso de cine futurista, allí la película se introduce en el mundo de la animación. Una fiesta para los ojos de cualquiera se iniciará, pero a la par, la narrativa se irá volviendo cada vez más inconexa, al punto de dejar de pensar en un film innovador, para pensar en un film que no supo tener una buena resolución.

Aquí veremos un estilo en el dibujo, con cartoons similares a los años veinte o treinta donde se mezcla lo imposible con la ciencia ficción. Una ampolla ingerible preparada por los estudios de Nagasaki «convierte» a las personas o mas bien los hace ver que están en un mundo animado, privado. Ahí es cuando se cita el Congreso, en una zona restringida para la animación en un hotel de lujo con características especiales al que Robin acude para tener una charla con su director, Jeff, para cederle todos sus derechos y que así puedan usar su imagen al libre albedrío. Las ampollas tienen como cualidad principal la posibilidad de poder cambiar o imitar al personaje que quieran (en la cinta se pueden ver al pasar a Grace Jones, Michael Jackson, Yoko Ono, David Bowie, o incluso Frida Kahlo), y además poder  ver al otro de formas diferentes según la dosis de ampolla que se tome. Desde este momento, el film se vuelve cada vez más incoherente y el espectador puede fácilmente perderse.

 En esta segunda hora tenemos un claro resultado de adicción a los químicos  al que muchos actores se ven «obligados»  a recurrir. Sobre esto un personaje dice algo interesante, «en la época de la que tu (Robin), vienes la adicción era a antidepresivos y psicofármacos, ahora eso cambió y mucho elegimos los químicos para tener una realidad animada, y más aceptable que la real y cruda». En la cinta son ampollas que se inhalan, pero todo eso apunta a una imagen simbólica para mostrar la tristeza de muchos y probablemente la soledad, y el miedo a  la angustia y al encuentro con lo real.
La psicodelia que rodea a toda esa imaginativa animación no es otra cosa que la muestra del deterioro interno personal, y en mayor escala social que el universo nos anticipa; frente al cual cada actor (o persona) deberá decidir desde que lado encarar: si desde el animado, o desde el corporal real.

The Congress inicia como una propuesta crítica al mundo de las celebrities, e innovadora en cuanto a la forma de contar la historia de decadencia, con un acompañamiento musical ultra poderoso y sensible, pero a medida que pasa el tiempo, la poca conexión de escenas, hacen perder fuerza al objetivo inicial, que igualmente merece ser visto, y re-visto y que además de entretenimiento audiovisual, propone una profunda reflexión personal sobre la soledad, el necesario narcisismo y la pérdida corporal.

Por Marianela Santillán 

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Acerca del autor

Marianela Santillan

Marianela Santillan

Lic. en Psicología (UBA) -Psicóloga online-, con formación en Artes Audiovisuales (IUNA). Editora y redactora responsable de la sección CINE en Proyector Fantasma.